
La vida me dio una segunda oportunidad y soy madre. Extraño el hijo que solo tuve en mi regazo por unos minutos, ya sin vida. Extraño su mirada aunque nunca abrió sus ojos para mirarme. Extraño la sonrisa que se alcanzaba a dibujar en su angelical rostro. Extraño la pequeñez de su cuerpo que, dejando el mío vacío, tomó su rumbo propio. Sin embargo, cada que vez que veo a mi pequeña, a Ana María, soy feliz. En mi corazón hay una nostalgia por un hijo, pero la más grande alegría por mi hija y un sentimiento logra compensar el otro. Ana María transformó mis noches de llanto en noches de esperanza, los amaneceres de angustia en la brillante y cálida salida del sol. Ella me conecta con el amor que siento por otros seres maravillosos, que también son mis hijos, mis hijos del alma, Juan, Paula y Felipe, que aunque están lejos de mí, los llevo en cada momento de mi vida en mi corazón, en mis pensamientos, en mi alma.
Los hijos nos llegan como un préstamo que nos permite pagar todo lo pendiente en nuestras vidas, y que se debe administrar sabiamente para que un día ya no dependan de nosotros. Los hijos son ese despertar a nuevos mundos, a nuevas formas de ver la vida, a través de su mirada. A veces estamos en puntos diferentes frente a algunas situaciones, pero lo interesante está en conciliar nuestras diferencias y llegar a acuerdos, para poder enseñarles tolerancia y confianza en sí mismos y en los demás, aunque sea difícil de hacer en estos días.
Ser madre es poder crecer como ser humano al lado de los hijos, aprendiendo algo nuevo cada día, brindándoles nuestro saber y nuestra comprensión y sirviendo como mediadores entre nuestro mundo y el que nos rodea para que llegado el momento, puedan ser personas felices y de bien. Es difícil ser madre en una sociedad que ha cambiado su escala de valores, pero con suerte se puede todavía partir del principio que enseñando con amor el aprendizaje es más efectivo, más constructivo y más positivo.
Madres: Amen a sus hijos. Es lo único que les queda a ellos y a nosotras. El amor. Queda a pesar de los problemas, de las dificultades, aun a pesar de la muerte. El amor es poderoso, sana las heridas, produce alegría, genera seguridad, mejora la actitud frente a la vida. El amor es todo. Amemos a nuestros pequeños, a nuestros grandes. Amemos al que se fue y al que nos olvidó. Amemos al que está en problemas tanto como al que triunfa: ambos son fruto de nuestro trabajo.
¡Feliz día de las madres a todas!
2 comentarios:
Amiga querida, recibe un cordial saludo y un caluroso abrazo, desde la distancia-
Tus palabras son muy emotivas, me llenan de un sentimiento inmenso de admiraciòn, pues no solo eres una gran madre hija tia mamà y amiga, sino una gran escritora.
En este dia, que es para recordar el valor y significado que tienen las madres y aunque deberia hacerse todos los dias, yo quiero aprovecharlo desearte un feliz dia, que el Señor te colme de bendiciones y a tu familia.
Gracias Sonita por tus palabras. Para ti también un especial saludo y la admiración por ser una maravillosa madre, por enfrentar los obstáculos y las dificultades y por llevar contigo la alegría y ternura que te caracterizan.
Un abrazo!!
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